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EUROCOPA 2012: SEMIFINALES. LA SUERTE HA CAMBIADO.

Hasta la Eurocopa de Austria y Suiza en 2008, donde cambió para siempre la historia del fútbol español, el sino de nuestra selección era la fatalidad hasta el fin de los tiempos. Fallos arbitrales, errores en ocasiones clarísimas, la mala fortuna en los penaltis.. El dicho de “jugamos como nunca, perdimos como siempre” era el lema de la selección española cada vez que caía en suerte una de las grandes del fútbol mundial. Ahora son los demás los que se acojen a este lema. Como Portugal, que hizo todo lo posible para que España tuviera un partido feo e incómodo pero que le sirvió a los lusos para caer en los penaltis. Tanto ha cambiado el destino que España ya se planta a las puertas del título sin mostrar su mejor juego ni de lejos, como hacían los equipos que antes envidiábamos en Mundiales y Eurocopas. Hasta los penaltis ya le son favorables a España. Desde aquel verano de 2008, la suerte de España es otra.

Del Bosque optó por un 9 en esta ocasión. Negredo fue el elegido para pelear con la dura defensa portuguesa, buscando su fuerza y potencia para pelear posibles balones largos ante Pepe y Bruno Alves. No le iría muy bien las cosas al delantero del Sevilla. Tampoco sería el partido soñado para los jugadores españoles. Llegó pronto una buena ocasión, cuando una internada de Iniesta por la izquierda continúa con un pase del manchego que deja pasar Silva y le llega a Arbeloa solo y en buena posición. El balón salió por muy poco. Pero sería una de las contadas llegadas de España en el partido. Portugal llevó el partido al plano físico, al contacto, al choque. A un terreno donde España lleva las de perder. No tocaba con comodidad, costaba un mundo sacar el balón desde atrás, Negredo perdía la partida siempre que se buscaba una jugada más directa. Portugal tenía completamente desconcertada e imprecisa a España. Los lusos tampoco es que metieran mucho miedo pero estaban imponiendo su manera de jugar. Además, Cristiano se mostraba activo aunque sin suerte. Suya fue una buena ocasión, aprovechando un balón perdido por la defensa, que se fue cerca del poste tras un disparo desde el borde del área. Realmente, el bagaje ofensivo de Portugal no fue mucho mayor. Empujaba pero no inquietaba a Casillas. Pero España tampoco probaba a Rui Patricio, se había metido en un partido de trincheras que no le convenía en absoluto, donde los portugueses amenazaban con armar bronca en cualquier momento.

No cambió el panorama tras el descanso. Portugal seguía presionando muy arriba, impidiendo que España jugara cómoda. No llegaba un solo balón arriba así que Del Bosque sustityó al casi inédito Negredo por Cesc de falso 9. Evidentemente, así se metía aún menos miedo atrás. Portugal amenazaba a balón parado con 3 faltas de Cristiano Ronaldo que volvió a demostrar que su porcentaje de acierto no justifica la fama de gran lanzador de faltas. Ni exigieron a Casillas sus lanzamientos. España seguía sin aparecer en ataque. Un lanzamiento centrado desde fuera del área de Xavi fue el único tiro entre los 3 palos en la 2ª parte. Entraba Navas por Silva, buscando mayor presencia por las bandas, pero sin nadie que remate los centros deja la idea en simples buenas intenciones. No entraba España en el choque, ralentizado además por un mal árbitro como el turco Çaki que paraba constantemente el juego pitando falta en cualquier acción. La prórroga parecía inevitable pero Del Bosque no esperaría al tiempo extra para agotar los cambios. Daba entrada a Pedro, apsotando por su velocidad y verticalidad, por un agotado Xavi. Pero en el minuto 89 casi nos quedamos sin aliento cuando Portugal caza en una contra de 4 para 3 tras un córner mal efecutado por España. Cristiano se quedó solo, con una buena posición para soltar uno de sus latigazos imparables. Pero no cambió su poco tino y mandó el balón lejos de la puerta de Casillas. Respiro de alivio tras un susto de muerte. La prórroga ya parecía un mal menor.

Durante los 90 minutos se había visto a los portugueses muy enteros físicamente, muy superiores en esa parcela. Se temía que esa diferencia física hiciera mella en 30 minutos suplementarios pero la prórroga acabaría siendo una bendición para España. Cansada, Portugal dejó de presionar tan arriba y España empezó a reencontrarse poco a poco. Una gran combinación entre Iniesta y Jordi Alba por la izquierda acabó en un centro de éste que le dejó el balón franco a Iniesta en el área pequeña. Rui Patricio se lució con un paradón de reflejos, su primera pero decisiva intervención. También desbarataría el disparo de Navas tras una diagonal trazada desde la banda derecha. A Portugal se le habían ido las fuerzas y se las veía y deseaba para controlar a Pedro y Jordi Alba, dos puñales por la izquierda. Sin embargo, no hubo manera de evitar los penaltis, los anteriormente fatídicos penaltis.

Peor no pudieron empezar. El único lanzador consumado, Xabi Alonso, veía como Rui Patricio adivinaba sus intenciones pese a estar bien tirado. Casillas enmendó la plana parando el lanzamiento de Moutinho. Todo quedaba como al principio. Iniesta y Pepe anotan tirando hacia la izquierda, al igual que Piqué en la primera pena máxima que lanzaba en su carrera. Nani le cambia el orden de lanzamiento casi a empujones a Bruno Alves. Lanzamiento inapelable, a la escuadra, del extremo del Manchester United. Turno para Sergio Ramos. Miedo extremo, todos tenemos en la memoria su pésimo lanzamiento ante el Bayern. Todos con el corazón en un puño, menos el propio Ramos que se marca un lujo de artista. Penalti de Panenka que deja con un palmo de narices a Rui Patricio. ¿Quién dijo miedo? Lo diría Bruno Alves. El balón pegaba en el larguero y a Cesc se le presentaba la ocasión de repetir la historia de aquella inolvidable tanda ante Italia en 2008. No dudó. El balón pegó en el palo izquierdo y entró. Apoteosis, euforia. España llega a su 3ª final consecutiva, un hito tremendo. No es una España brillante pero los resultados siguen acompañando. Ya se había desterrado ese mal fario que ahora persigue a equipos como Portugal. Ahora se gana.

Se esperaba que el rival sería Alemania, para completar la final deseada y soñada al comienzo de la Eurocopa. Aunque si de un equipo jamás hay que fiarse, ése es Italia. Alemania comenzó emparedando en el área a la squadra azzurra. A los 5 minutos, Khedira probó a Buffon con un duro disparo tras una potente llegada desde atrás. En esta Eurocopa se está viendo al verdadero Khedira, ese potente centrocampista llegador y no ese centrocampista defensivo de pega en el que se ha empeñado en convertir Mourinho. Tanto Khedira, como Lahm por la derecha, creaban incertidumbre en una Italia encerrada por el toque veloz de Alemania. Hasta que al cuarto de hora apareció Pirlo para poner orden. Italia dejó de verse acorralada con su mariscal al mando y no tardó en dar uno de sus zarpazos. Minuto 18, centro desde la izquierda de Cassano, Balotelli le gana la posición a Badstuber y marca de cabeza a placer el 0-1. Golpe a la italiana, primera ocasión y gol. No desanimó a Alemania que siguió llegando con frecuencia. Una diagonal de Kroos desde la derecha vuelve a poner en apuros a Buffon, que no se descompone. Khedira seguía creando problemas con sus llegadas. Pero Italia siempre golpea cuando menos se espera. Balón largo de Montolivo que le llega a Balotelli completamente solo tras un mal achique de la defensa. Le dio tiempo para dirigirse a portería con total tranquilidad y preparar el zurriagazo que tenía pensado soltar. Un misil que Neuer es incapaz de ver hasta que el balón está dentro de la portería. Golazo brutal. Balotelli, tan loco como gran jugador.

El 0-2 sí que hizo mella en Alemania. Fue incapaz de levantarse antes del descanso y en el inicio de la 2ª parte ya se le veía aparecer a los germanos a ráfagas. Un tiro de Lahm que se iba por poco, una falta de Reus que desvían entre Buffon y el larguero, pero Italia volvió a ir creciendo poco a poco. Pirlo seguía en plan maestro, superando a un atónito centro del campo alemán y lanzando los múltiples contraataques que llegaron mediada la 2ª parte. Italia gozó de ocasiones de sobra para inflingir una goleada de escándalo. Marchisio, Diamanti y Di Natale tuvieron ocasiones para hundir a Alemania pero fallaron incomprensiblemente una y otra vez. Alemania se veía noqueada, sin capacidad de reacción ante el orden y buen trato de balón italiano. Una selección que crecía conforme lo hacía el potencial del rival se veía domada por el oficio italiano. Sólo vio una luz cuando Balzaretti, al que anteriormente habían anulado un gol por fuera de juego, tocaba el balón con la mano en el minuto 90. El penalti fue transformado por Özil y el 1-2 dejaba un margen de épica en el descuento. No hubo oportunidad ni pese a subir Neuer a rematar. Italia asestaba un palo a los jóvenes alemanes que aún tendrán que seguir esperando. Una Italia en la que no confiaba en absoluto al comienzo de la Eurocopa y que está dando una imagen buenísima y renovada para el fútbol italiano, abandonando el catenaccio por un mayor descaro y mejor trato al balón. Sumado a la tradición italiana, que convierte a Italia en una selección cuyo peligro y rendimiento aumenta cuanto más avanzada es la ronda, hace de los de Prandelli el peor rival posible para una final.


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